FIFA, NEGOCIOS Y PROPÓSITO

Sep 9, 2026

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Bueno, ¡qué Mundial! Tantas cosas que decir de un evento que ha servido de espejo para reflejarnos problemáticas humanas y empresariales, y que nos cuestiona: ¿qué posición tomamos?, ¿qué haríamos?, ¿qué decidiríamos?

CONTEXTO

La FIFA propuso —en el momento en que escribo esto, ya se retractó de su propuesta— introducir capital privado en el corazón comercial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación, en su idioma de origen, el francés: Fédération Internationale de Football Association, porque fue creada en París en 1904.

¿El para qué de la FIFA?

La FIFA surgió para dirigir, coordinar y reglamentar las relaciones entre las diferentes federaciones de fútbol que la fundaron, ya que el deporte se estaba extendiendo rápidamente. Fue investida de un poder centralizado, en el cual todos sus miembros tienen voto decisorio sobre las iniciativas. La FIFA surgió antes de la realización del primer Mundial de Fútbol, que fue en 1930.

Dentro de su propósito está promover la expansión del fútbol organizado. Entre sus funciones iniciales estaban: 1) unificar y dar a conocer las reglas del juego; 2) coordinar las relaciones entre los países miembros; 3) regular los partidos internacionales; 4) incorporar nuevas federaciones; y 5) resolver controversias.

Con la realización del primer Mundial, en 1930, la FIFA pasó a tener, además, como función organizar su primera competencia propia: el Mundial de Fútbol. O sea que la FIFA siguió conservando las demás funciones, pero se convirtió también en organizadora del mayor evento de fútbol y, además de la promoción del fútbol como deporte, pasó a promover el Mundial como su mayor evento.


COMERCIALIZAR Y GLOBALIZAR EL FÚTBOL Y EL MUNDIAL

Esto ocurre de manera progresiva, acompañado de los desarrollos tecnológicos, como la radio y posteriormente la televisión. Lo que era una iniciativa europea se convierte en global e ingresan federaciones de todos los continentes.

Y entonces aparece algo más: el fútbol como producto y la audiencia como activo codiciado.

Con la audiencia adquieren cada vez mayor valor los derechos audiovisuales, los patrocinios, la propiedad intelectual, las marcas, las licencias y demás activos comerciales relacionados con el fútbol. La televisión convirtió al partido en contenido; la audiencia convirtió ese contenido en un activo comercial.

En la disputa por la audiencia empiezan a ser relevantes las marcas que quieren promocionarse ante ella, los canales de transmisión y la movilización de aficionados. El fútbol, como lo conocemos, evoluciona hasta convertirse en un evento generador de ingresos para la Federación, sí, pero también para todo un encadenamiento productivo de distintos sectores: comercio, turismo, comunicaciones, publicidad, entretenimiento, entre otros.


DINERO O DEPORTE

Un evento de esa magnitud empezó a requerir ingresos. Promocionar el fútbol en todos los continentes, misionalmente, también requiere recursos para repartir a las federaciones, y entonces la comercialización parece un paso obvio para obtener recursos y repartirlos entre los asociados.

Hasta allí, todo lo que ingrese a la FIFA y se genere como excedente de sus costos está dispuesto para ser invertido, repartido o reservado, como la FIFA, a través de sus órganos de gobierno, lo decida. En teoría no hay accionistas privados buscando una utilidad sobre el capital invertido; existe reinversión, distribución de recursos para promover el deporte y atención de los gastos de los torneos, de las capacitaciones y, sí, de la propia burocracia de la FIFA, que con los años se volvió grande.


EL INTERNET DE LAS COSAS… O, EN ESTE CASO, DE LOS JUGADORES

Con internet y la posibilidad de los jugadores de manejar sus propias plataformas, ellos también se volvieron activos. Messi, Cristiano Ronaldo, Haaland, Mbappé, etc., son dueños de su imagen, claro, pero su imagen durante el Mundial es también un activo generador de audiencia.

Antes, la relación entre el jugador y el aficionado estaba mediada principalmente por clubes, federaciones y medios de comunicación. Hoy, un jugador puede comunicarse directamente con millones de seguidores a través de sus propias plataformas.

Ya comprenderás entonces por qué, desde el punto de vista estrictamente económico, no todas las selecciones, jugadores o enfrentamientos generan el mismo valor de audiencia.

¿Y el fútbol?

Bueno, el fútbol fue el inicio; se supone que es el propósito central y sigue allí, pero ¿sigue bien?, ¿se transforma para bien? O, simplemente, ¿debe evolucionar como hasta ahora lo ha hecho, con nuevas reglas, nuevos esquemas, tal vez nuevos eventos?

Como vemos, la FIFA ha evolucionado al mismo ritmo que la sociedad actual, a través de los medios de comunicación y la economía. El fútbol sigue siendo un producto central, pero ya no es el único.

¿Esto es bueno o malo?

Desde mi opinión, todo depende. Siempre será importante preguntarse cuál es el marco de valores y propósitos desde el que se actúa.

¿Qué importa más: la rentabilidad o el fútbol?

¿La imagen o el propósito?

El problema no es que la FIFA haga negocios. Para desarrollar el fútbol necesita recursos. El problema aparece cuando debemos preguntarnos qué está subordinado a qué: ¿el negocio al fútbol o el fútbol al negocio?


FIFA FORWARD ENTERPRISE

Y bueno, aparentemente, después del polémico Mundial 2026, la FIFA e Infantino, su presidente, no pudieron hacer otra cosa que agregar más polémica: proponer la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE) y abrir su estructura comercial al capital privado.

La propuesta no consistía jurídicamente en convertir a toda la FIFA en una empresa. La FIFA continuaría siendo una asociación bajo derecho suizo. FIFA Forward Enterprise sería una entidad comercial con ánimo de lucro, con una valoración aproximada de 20 mil millones de dólares, de la cual se vendería a inversionistas privados hasta aproximadamente el 20 % de su capital, mientras la FIFA conservaría el control y la gobernanza deportiva.

¿Solo la gobernanza deportiva? ¿Es suficiente ese eje de control?

¿Qué opinas?

No parece un mal negocio si tu fin es percibir utilidades; si no lo es, piénsalo más. Introduces un nuevo stakeholder: el inversionista privado, que invierte capital esperando legítimamente un retorno. ¿Pones en riesgo la gobernanza a largo plazo?

En mi experiencia, quien tiene interés económico e influencia decisoria o relacional puede lograr escalar en la gobernanza con el tiempo. Es probable. Más allá del valor del patrimonio o del precio de las acciones, asociarse requiere un ánimo, un propósito común, compartir una visión con el otro.

Y, de un lado, inversionistas y, del otro, federaciones deportivas probablemente no tengan exactamente la misma visión del deporte.

Esto no significa necesariamente que sus intereses sean incompatibles. Significa que aparece una tensión de intereses que debe gobernarse.


DESCONFIANZA

La FIFA viene arrastrando conflictos y escándalos de corrupción que han llevado incluso a dirigentes del fútbol a enfrentar investigaciones, condenas y procesos judiciales. En fin, una historia de intrigas en la que probablemente no todo lo que se diga sea verdad, pero que ha erosionado la confianza en la Federación como unidad y en sus directivos.

Y creo que, con lo acontecido en este Mundial 2026, la falta de confianza en los directivos no es solo de algunas federaciones, sino también de una parte de la afición.

Cuando una organización tiene un déficit previo de confianza, una transformación estructural exige más transparencia, más deliberación y mejor comunicación, no menos.


LA FORMA DE COMUNICARLO Y EL MOMENTO

El presidente de la FIFA está expuesto por muchas circunstancias y decidió comunicar públicamente la propuesta, generando inmediatamente un debate entre las federaciones.

En la FIFA hay confederaciones muy fuertes, como la UEFA, que se opuso frontalmente al proyecto y llegó a plantear consecuencias sobre la participación de sus asociaciones en las competiciones FIFA. También manifestaron su oposición la CONCACAF —Norteamérica, Centroamérica y el Caribe— y la AFC —Confederación Asiática de Fútbol—.

¿Y la CONMEBOL?

La confederación donde están Colombia y el resto de países de Suramérica, como Argentina, emitió un comunicado en el que anunció que abriría consultas con sus miembros y solicitaría mayor información antes de adoptar una posición.

Infantino, ante la magnitud de la oposición y la polémica generada, retiró finalmente la propuesta el 31 de julio.

Quiero que sepas algo: me encantan los negocios, la empresa; de hecho, los estudio para aprender. Pero nunca se me olvida la dimensión humana.

Cada negocio, cada transición dentro de él, es una decisión humana y necesita seguir siendo humana para que pueda verse integralmente, no solo desde el factor económico, sino también desde el propósito, los valores alrededor del negocio y el impacto sobre todos sus stakeholders.

Y, para prevenir el riesgo, necesita ser una decisión consciente, con responsabilidad sobre sus posibles consecuencias, porque esa decisión, aun con la promesa de promover el fútbol, también podría terminar haciendo todo lo contrario.

De allí que una decisión capaz de transformar la relación entre propósito, capital y gobernanza no necesite solamente números que demuestren que puede ser rentable. Necesita conversación, transparencia, análisis interdisciplinario y confianza.

Esta experiencia empresarial nos habla de todo: de propósito, de estrategia, de comunicación y de la confianza como valor corporativo.

Porque no basta con preguntarse si una decisión es rentable. También hay que preguntarse qué transforma dentro de la organización para producir esa rentabilidad.

Y, al final, quizá la pregunta sea mucho más sencilla:

¿El negocio sirve al propósito?

Por Natalia Name

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